Y eso que hoy no fuimos a la piscina; los nubarrones nos echaron atrás.
Así y todo la agenda del día no dejó tiempo para aburrirse.
Con mantequilla y mermelada yo unto el pan, unto el pan, unto el pan, pan, pan... cantábamos al desayunar. A continuación pelamos con destreza una patata -so pena de calabozo-. Arreglamos la habitación siguiendo las indicaciones de los monitores -ahora ya sabemos colocar los calcetines por orden alfabético-. Luego tocó hacer el tradicional dibujo de un personaje o viñeta de comic. Verdaderos artistas.
Con las patatas tan bien peladas salió una ensaladilla rusa de chuparse los dedos y ahí se oyeron comentarios como: si mi madre me viera comiendo pimientos... si mi madre me viera comiendo zanahoria... Claro que llevamos así desde que llegamos: si mi madre supiera que como lechuga... pues si me viera comiendo sandía... etc., etc. De postre, flan de Nedi. ¿La dieta?
Del tiempo libre apenas escribimos; será porque pasa volando.
Los talleres de este año buscan más que nunca la cooperación, siempre que uno termina su labor debe ayudar a otro compañero (ah, funciona). En el de hoy hicimos una marioneta con fieltro.
Meriendina y partidillos de fútbol y de baloncesto. Iba a haber ducha con manguera pero el tiempo fresco nos libró. Seguro que tarde o temprano nos tocará.
Carne guisada con patatinas fritas pusieron el broche al Día Internacional del Plato Limpio Que no Hace Falta Fregar.
Y por la noche otro juego, un juego de camuflaje que consiste en no ser reconocido por los monitores que ejercen de control de paso. Genial.
Es la una de la madrugada, ¡qué temprano!
sábado, 6 de agosto de 2011
viernes, 5 de agosto de 2011
Los jueves, ¡eo!
Así empieza la canción de la paella y naturalmente, como no podía ser menos, hubo paella.
Esta mañana leímos los comentarios del blog y nos prestaron mucho. Sentimos lo de las fotos, pero los del laboratorio fotográfico cierran a las tres de la mañana y después de esa hora no atienden encargos.
En la piscina siempre empezamos bañándonos donde no cubre y luego pasamos a la zona profunda para tirarnos de cabeza; hoy, como había poca gente estuvimos un montón de tiempo allí.
En el taller de la tarde hicimos muñecos de lana. Luego jugamos al fútbol.
Nos duchamos a toda velocidad -que iban a cortar el agua-. Cenamos hamburguesa. Y, por fin, preparados para el juego nocturno, nos dedicamos a buscar una aguja en un pajar. Después del recuento de puntos revisamos el día y salieron a relucir detalles muy guapos de muchos acampados.
jueves, 4 de agosto de 2011
Menudo circo (o circo menudo)
La resaca del martes derivó en un miércoles donde casi todo el día giró en torno al tema del circo.
Algo de contorsionismo al despertarnos. Equilibrismo en el juego matutino. Payasos en el desayuno. Hombres y mujeres invisibles en el arreglo de habitaciones. Piruetas en la piscina. Chimpancés robando ciruelas. Fieras frente a las patatas con carne. Malabaristas en los talleres. Enanitos traviesos en las duchas. Más fieras entre croquetas y calamares. Y... aprendices de payaso en la estrellada noche.
- ¡Oye!
- ¿Qué?
- ¡Hastaluego!
Eso fue, eso fue, eso fue todo amigos.
miércoles, 3 de agosto de 2011
El mayor espectáculo del mundo
Buenos días musicales fueron los de esta mañana. Con el remix que bailaron los de 5º y 6º en las últimas fiestas del cole despertamos hoy y su ritmo nos contagió hasta el punto de saltarnos el juego previsto, más que nada porque no paramos de bailar.
La lluvia trastocó los planes; en lugar de ir a la piscina dimos un paseo y terminamos en los columpios de El Soto, salió un rayín de sol y allí disfrutamos columpiándonos. En esas estábamos cuando pasa junto a nosotros una camioneta anunciando un circo instalado aquí en Boñar.
Regresamos al albergue, comimos macarrones con picadillo, huevos en salsanedi y yogur.
En el taller de esta tarde nos aplicamos en hacer collares, pulseras...
Y... llegó la sorpresa. ¿Vamos al circo? ¡¡Sííííííííííííííííííííí!!
A las ocho de la tarde fue la función. ¡Qué bien lo pasamos!
Hasta las diez y media de la noche no llegamos a La Vega de Boñar.
Cenamos caldo caldoso, pescadín y melón.
Alargamos poco la sobremesa y nos fuimos para el saco. ¿Cansadinos? Sí.
martes, 2 de agosto de 2011
¡Qué susto!
Rodeados de sombras nos hemos ido para la cama. Todo por la historia de miedo que nos contaron hace unos minutos. Los que tengan ganas de ir al baño a media noche puede que se las aguanten.
Por lo demás, hoy día 1, hemos coincidido en la piscina con otros dos campamentos; hubo sitio para todos.
Si alguien pregunta si es posible repetir ¡¡¡¡¡cinco veces!!!!! arroz caldoso nosotros podemos decir que sí. Nos cuesta comer fruta pero conseguimos terminar -a duras penas- la pera del postre.
Dieron comienzo las primeras partidas de campeonatos; el parchís, como siempre, suscita agrias polémicas. Más tarde, una vez instaladas las nuevas porterías, jugamos al floorball, ¡fantástico!
Merendamos pan con chocolate -qué merienda más rica la de nuestros abuelos-.
Seguimos con el floorball, seguimos sudando y... nos duchamos con agua calentina.
Antes de cenar tuvimos una interesantísima clase de Historia; ahora sabemos un poquito más del origen de Ujo (Ustium) y de nuestros orígenes. Gritamos tres vivas por Cayo Sulpicio Úrsulo, sin él quizás no estaríamos hoy aquí.
Cenamos puré de garbanzos con curruscos, lomo con patatas fritas y un yogur natural.
Luego vino el susto y... corriendo para el saco.
¡¡Auuuuuuuu!! se oyen lobos no muy lejos... os dejamos.
lunes, 1 de agosto de 2011
Nozalinos y nozalinas
A vueltas con el nombre del Campa (La Nozal), en homenaje al gran nogal que da sombra al albergue, los nombres de los grupos hablan de distintos tipos de nueces y así uno se llama Bijoux, otro Corne, otro Marmot, otro Moyete y otro Waterloo. Los acampados somos nozalinos o bien nozalinas. Las habitaciones llevan el nombre de diversas plagas que sufren los nogales, pero sus nombres son muy complicados de recordar.
Este domingo, después de levantarnos, jugamos al acorralado; desayunamos leche chocolateada, magdalena, croissant con chocolate y campurrianas; los monitores nos felicitaron, pues parece ser que hacía muchos años que la primera noche no era tan tranquila. Nos presentaron el plan del día, arreglamos las habitaciones y antes de las doce ya caminábamos hacia la piscina. En esta ocasión lo hicimos por la orilla del Porma para evitar el bullicio dominguero. Nuestro primer baño mereció la pena; estuvimos en el agua hasta... Había que volver al albergue, el olor del cocido de garbanzos era irresistible. Eso sí, antes había que comer un poco de lechuguina y algún cachín de tomate; a más de uno le costó un poquitín. De postre natillas y... su canción. También les cantamos Cumpleaños Feliz a Pablo Zapico (10) y a Pablo Gutiérrez (9).
Por la tarde nos apuntamos a los campeonatos de ajedrez, damas, dominó... y conocimos algunos de los talleres que llevaremos a cabo. Luego hubo tiendina -pudimos gastar hasta 60 céntimos aunque la mayoría no llegó a esa cantidad-. Se repartieron los cargos y dimos un paseo hasta una vieja fuente próxima al albergue.
Cenamos sopa de garbanzos, tortillina de queso y yogur.
Por la noche nos prestó un montón jugar a una lotería en la que en lugar de números jugábamos con nuestros nombres. ¡Qué guirigay!
Y cuando parecía que nos íbamos para las habitaciones, ¡hala!, a cantar. Genial.
Mañana más.
Este domingo, después de levantarnos, jugamos al acorralado; desayunamos leche chocolateada, magdalena, croissant con chocolate y campurrianas; los monitores nos felicitaron, pues parece ser que hacía muchos años que la primera noche no era tan tranquila. Nos presentaron el plan del día, arreglamos las habitaciones y antes de las doce ya caminábamos hacia la piscina. En esta ocasión lo hicimos por la orilla del Porma para evitar el bullicio dominguero. Nuestro primer baño mereció la pena; estuvimos en el agua hasta... Había que volver al albergue, el olor del cocido de garbanzos era irresistible. Eso sí, antes había que comer un poco de lechuguina y algún cachín de tomate; a más de uno le costó un poquitín. De postre natillas y... su canción. También les cantamos Cumpleaños Feliz a Pablo Zapico (10) y a Pablo Gutiérrez (9).
Por la tarde nos apuntamos a los campeonatos de ajedrez, damas, dominó... y conocimos algunos de los talleres que llevaremos a cabo. Luego hubo tiendina -pudimos gastar hasta 60 céntimos aunque la mayoría no llegó a esa cantidad-. Se repartieron los cargos y dimos un paseo hasta una vieja fuente próxima al albergue.
Cenamos sopa de garbanzos, tortillina de queso y yogur.
Por la noche nos prestó un montón jugar a una lotería en la que en lugar de números jugábamos con nuestros nombres. ¡Qué guirigay!
Y cuando parecía que nos íbamos para las habitaciones, ¡hala!, a cantar. Genial.
Mañana más.
domingo, 31 de julio de 2011
Primeras impresiones.
Doce horas de campamento, las primeras siempre son especiales, sobre todo para los nuevos: Descubrir Boñar, conocer el albergue y sus rincones, conocer a los monitores, a los compañeros, a los cocineros, comer con ellos y echarnos las primeras risas, las primeras impresiones, el primer paseo, las cigüeñas ¡ por fin las hemos visto!... SON TANTAS COSAS... y en tan poco tiempo.
En un santiamén descargamos el equipaje, nos presentamos, almorzamos, nos repartimos por habitaciones, colocamos nuestras cosas, merendamos galletas con nocilla, dimos un paseo por los alrededores , nos aseamos, cenamos puré de calabacín con curruscos y terminamos el día con una bonita velada en la que ya se empieza a ver que este campamento promete y mucho.
El primer día nunca es el más divertido de todos, como acabamos de comentar hay mucho que hacer. Pero justo antes de irnos para la cama, uno de los acampados nos dijo que ojalá que los demás días fueran igual de divertidos que este. Podríamos pensar que ha sido uno de los nuevos, pero no es así, lo ha dicho alguien que repite, alguien que ya ha vivido todos los buenos momentos de otros campamentos, y a esta persona, le gustaría que el resto de los días fueran como este.
Sobran más palabras.
En un santiamén descargamos el equipaje, nos presentamos, almorzamos, nos repartimos por habitaciones, colocamos nuestras cosas, merendamos galletas con nocilla, dimos un paseo por los alrededores , nos aseamos, cenamos puré de calabacín con curruscos y terminamos el día con una bonita velada en la que ya se empieza a ver que este campamento promete y mucho.
El primer día nunca es el más divertido de todos, como acabamos de comentar hay mucho que hacer. Pero justo antes de irnos para la cama, uno de los acampados nos dijo que ojalá que los demás días fueran igual de divertidos que este. Podríamos pensar que ha sido uno de los nuevos, pero no es así, lo ha dicho alguien que repite, alguien que ya ha vivido todos los buenos momentos de otros campamentos, y a esta persona, le gustaría que el resto de los días fueran como este.
Sobran más palabras.
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