viernes, 8 de julio de 2016

Día tormentoso

Despertamos acompañados de rayos y truenos. Decidimos, entonces, alterar nuestra rutina diaria de paseo+piscina. Pasamos la mañana (con la mochila preparada) pendientes de la evolución meteorológica, disfrutando de una maratón de juegos en el Prao de las Cigüeñas: pichi-pinfubote, tiro con arco, volley... e incluso llegó a salir el sol para poner broche final a la mañana con una trepidante guerra de agua.
El intenso ritmo del campamento comienza a hacer mella, así que fuimos premiados con una merecida siesta tras un suculento arroz a la cubana.
Campeonatos, deporte libre y una puntillosa revisión de cargos rellenaron el resto de la tarde.
Y de noche... ¡AUTOCINE!, estreno veraniego exclusivo en Boñar de la película Inside-Out (para los no bilingües, Del revés)
Luchando contra los párpados logramos aguantar hasta el final de la película, para después irnos a la cama esperando otro gran día en la Vega de Boñar.




jueves, 7 de julio de 2016

Un simparar

No sabemos si es la amenaza de tormenta, que no termina de aparecer, si será el ritmo frenético que llevamos, si lo del cambio climático o lo del Día sin bañador que cualquier día se celebra aquí en Boñar; la cuestión es que parar, lo que se dice parar, casi, casi, ni para comer.
Cómo se nota el paso de los días, ¿por ejemplo?: La distribución de las mesas; ya no importa con quién se sienta cada uno/a. ¿Otros detalles?: La colada ha dejado de ser voluntaria para pasar a obligatoria; más, nos gusta fruta que no nos gustaba o que nunca habíamos probado; dejamos, cada vez más, los platos limpios y relucientes...
Si destacamos algo de hoy seguro que elegimos el juego de orientación, un juego de pistas ayudado por la utilización de la brújula; también, la carne guisada con patatas a la suiza de la cena; también, la proyección de fotos hechas hasta la fecha y la vista de uno de los vídeos más vistos de la historia. Pero, sobre todo... lo más destacado: otro día de soberana convivencia.
Hasta mañana. Bueno, hasta dentro de un ratín.








miércoles, 6 de julio de 2016

Caras

Lo dicen todo.
Las de esta noche, las de este día.
¡Qué felicidad!
Al levantarnos nos fuimos al prao de las cigüeñas a buscar alguna aguja que había quedado sin encontrar la noche anterior. Quienes quisieron pudieron utilizar linterna (claro que a las nueve de la mañana mucha falta no hacía).
Desayunamos pan frito. ¡¡Pan frito!! Y cantamos lo de: Con mantequilla y mermelada yo unto el pan, unto el pan, unto el pan, pan, pan.
Salimos raudos hacia la piscina pues anunciaban tormenta al mediodía. ¿Tormenta?  León es muy grande y la tormenta debió ser en otros lares.
Recuperamos fuerzas: tomamos hierro en abundancia. Y dejamos los platos sin una pizca de óxido.
Tiempo libre y momento para descubrir un nuevo logro de la humanidad. Veamos: Sabemos que ahora se lleva ese calcetín tobillero -pesa poco, ocupa poco espacio, deja ponerse moreno el tobillo y... lo mejor de todo: en el tendal, adiós a las pinzas, ¡¡se puede colgar con un clip!! Que sí, verídico. Visto hoy, cinco de julio de 2016, en La Vega de Boñar. (I+D cum laude).
Hay otros hallazgos: llevar el bañador al revés -¡con los cordones atrás!- y decir: me gusta. ¡Toma!
La inventiva no termina ahí. Para merendar descubrimos la cerelleta, ¡un manjar!, auténtica new cuisine; se trata de una galleta ennocillada (con crema de cacao) con un baño de cereales. Lo más de lo más.
Pompones de todos los colores llenaron el taller de esta tarde. Y después...
Juegos populares: caniques, cascayu, chapes, comba y rana ocuparon el resto de la tarde.
Aseo y paseo. Paseo hasta la centenaria fuente de La Vega.
Cenamos puré de lentejas con curruscos, croquetinas y nubes de pollo. Y sandía.
Y para rematar el día (y la noche): VELADA. Así, con mayúsculas. ¡Qué sudadas (de reír)!
Madre mía, qué juego puede dar un palillito.
Nos miramos las caras, nos felicitamos y nos dimos las buenas noches.












martes, 5 de julio de 2016

Semana fantástica (la que se avecina)

Shhh... Madrugar, lo que se dice madrugar, no ha sido lo de hoy; el ajetreo y el calor del domingo pasó factura dejándonos rendidos. El ejercicio matutino consistió en unos estiramientos de párpados. Desayunamos, seguimos la rutina habitual de arreglo y revisión de habitaciones aunque adornada hoy con el reconocimiento a la habitación de los más peques; había que ver esas camisetinas bien dobladas, esos calcetininos bien casados, esos zapatinos abetunados brillantemente (bueno, bueno, sin pasarse).
Tal y como nos habían anunciado disfrutamos de la gigantesca piscina boñarense prácticamente nosotros solos. Alguno se atrevió con algún largo de piscina, unos cuantos se lanzaron al agua en la zona más profunda,  y todos disfrutamos de lo lindo de una mañana soleada que dejaba ver a lo lejos nubarrones que finalmente dejaron para otro día lo de vaciar su carga.
Macarrones con picadillo y la tropa volvió por donde solía: ¡¡A repetir!! De postre, melón amarillo. A alguno no le gustaba el melón; fue probarlo y cambiar de opinión.
El tiempo libre -tiempo para colada, por ejemplo, (solo dos compañeras tenían algo de ropa que lavar)- y la continuación de campeonatos llenan la sobremesa.
A media tarde, deporte en el prao de las cigüeñas; un alto para merendar, más deporte y... ducha calentina.
El equipo de monitores responsable del departamento de prevención -no es un ministerio, solamente es un equipo- nos explicó cómo debemos organizarnos en caso de evacuación. (Esperemos que no nos pille en la ducha).
Oyendo truenos a lo lejos cenamos sopina y pescadín.
Terminada la cena jugamos, con ayuda de una sola linterna por grupo, a buscar una aguja en un pajar.
Tras el juego revisamos el día y concluimos que había merecido la pena.
Hasta mañana.




lunes, 4 de julio de 2016

Domingueando

Nada de dormir la mañana. Otra vez, antes de las nueve en pie.
Mañana de zafarrancho, minuciosa revisión de habitaciones y prestos para la piscina.
Vaya éxito el de los churros. En un solo día de cursillín de natación los menos avezados han logrado grandes avances.
Por el camino de la piscina surgen insospechados concursos, desternillantes chascarrillos y/o variopintas ideas que dan lugar a debates, chanzas o sesudas tertulias.
A ver si acertáis ésta: Vayas por donde vayas la ida siempre es más corta que la vuelta;
o esta otra: ¿Cuándo se utiliza, sin querer, y/o?
Platón de ensaladilla rusa y punto para quien dejara el plato sin adornos de colores.
Primeras partidas de campeonato. Caer en treintaidosavos de final de cualquier competición es duro -todo el año preparando, por ejemplo, combinaciones y sistemas para el cuatro en raya y...-. Desde luego que hay que ir partida a partida.
La tarde deportiva, ésta más organizada que la de ayer, nos dejó floorball, voleibol y tiro con arco.
Ducha y, a continuación...
La hora del té, momento de otras lenguas; este año, que trabajamos más intensamente la llingua asturiana falamos del horru, dibuxámoslu y aprendimos los nomes de les sus partes (xubidoria, pegoyu, muela, galería, colondra, moño...).
Cenamos puré de garbanzos y maxisalchicha de Frankfurt.
Por la noche contamos unos pocos chistes, hicimos alguna imitación y, en el tiempo de revisión hablamos de aquello a mejorar. Prometimos hacerlo.




domingo, 3 de julio de 2016

Corchopán

Una vez que los encargados del riego han cumplido su misión ya estamos todos acostados. Y dormidinos. Apenas un cuarto de hora después de darnos las buenas noches nadie tuvo que recordar lo de guardar silencio.
Si mañana va a ser como hoy, si todos los días van a ser como hoy, llegaremos fundidos al día catorce.
Recapitulemos.
Antes de las nueve de la mañana ya estábamos preparados para ir a la piscina.
¡Orden, orden! ¡Tran-qui-li-ni-dad!
Cortamos el hilo (es el nombre del juego con el que estiramos las piernas), desayunamos galletas y cereales, nos agrupamos por equipos, equipos que llevan nombres muy autóctonos (pita pinta, cabra bermeya, oveya xalda, vaca asturiana de los valles, gochu asturcelta) arreglamos las habitaciones, nos presentaron los distintos campeonatos de juegos de mesa y tomamos rumbo a la piscina. Y sí, es cierto, el paseo, la caminata, es toda una oportunidad de conversar, de conocer...
Poco importaron los 21º del agua, hubo chapuzones y más chapuzones. Suficientes para abrir el apetito y oler los garbanzos a casi tres kilómetros de distancia.
Hicimos la digestión leyendo (está causando furor la colección de Los Futbolísimos), jugamos unas partidas y... primer taller. Lucimos nuestras saberes químicos (NaOH, reacción exotérmica) y elaboramos unos jabones que podremos utilizar... ¡cuando nos lavemos!
Gastamos unos céntimos en nuestra particular tiendina y disfrutamos de un rato de colpbol, palas volantes y también de un partidillo de fútbol-prao.
Tocó (ya tocaba) ducha jabonosa. Luego,cenamos sopina de garbanzos, tortillina de bonito, cebolla y pimientos, y yogur bebible. Y...
¡¡Veladilla!!
Cantamos la del chimpancé y la de Curro, y con un churro (de los de piscina) hicimos tres juegos divertidísimos.
Y para cerrar el sábado noche exhibición de tai-jitsu. Magistral sesión que nos dejó boquiabiertos y soñando con samurais.




sábado, 2 de julio de 2016

Uno

Día 1. Primer día. Nervios.
¿Nervios? ¡Dónde quedaron los nervios!
Emociones, sí. Una tras otra.
Caras con ganas de sorpresas, con ganas de cumplir muchos sueños.
Salíamos de Ujo con prisa. Con prisa de empezar esa aventura tantas veces pensada.
Pasamos (y paramos) por el puerto de San Isidro; cruzamos el Silvan, el Solle y el Porma; maniobramos de lo lindo para llegar hasta el albergue, rendimos pleitesía a la imperial nozal y, por fin, subimos a nuestros aposentos. Nos situamos en un periquete, le pusimos la bajera a la cama, desenrollamos el saco -¡qué fácil!- y aprendimos o recordamos los nombres de los presentes; se repite el nombre de Diego y también el de Lucía, hay un Luca y un Lucas, hay nombres que empiezan y terminan igual -Yeray- y alguno de difícil pronunciación -Wiktoria-; y detrás de esos y otros nombres montón de ilusiones. Acabamos de empezar y ahora ya no tenemos prisa.