Las vacas en la noche dejaron rendida a la tropa, parte de la cual -los del 6º batallón- durmieron al raso -entiéndase en tienda de campaña- y el toque de corneta fue insuficiente para despertarles, por lo que hubo que recurrir a la voz del alto mando. Después de una nueva sesión de karaoke -hay mucho talento por descubrir-, tomamos un señor desayuno (zumo, leche con cacao, barquillo de chocolate, doble galleta con chocolate, tostada con mantequilla y mermelada de ciruela), lo mínimo necesario para acometer el posterior zafarrancho. Costó enrollar el saco, pero con ayuda y el largo del pasillo todo es posible. Tras la retirada de macutos y un buen barrido, el piso superior quedó despejado. Se entregaron los premios y distinciones de campeonatos y otras actividades. A continuación, quienes lo desearon comieron a la carta -ensaladilla, fabes o macarrones; filete, lomo o empanada; fruta, yogur o tarta-, en fin, un lujo.
Tocó cargar el autocar y a las cinco y media decíamos adiós a Boñar. A las siete llegábamos a Ujo...
Esta noche es otra persona quien os escribe, acostumbrados como estábais a que fueran los acampados quienes os contaban el día a día de este maravilloso CAMPAMENTO, ojalá no notéis la diferencia.
¡Agotador! El día de hoy ha sido así para el equipo de monitores y cocineros; pero no solo por el hecho de recoger sino por lo que conlleva si eso se hace bien. El barrido y el fregado, la recogida de material, la posterior revisión en Ujo... no aparecen en el plan del día, y alguien lo hace, y lo hace bien. Gracias.
Gracias Nedi, gracias Chuso. Innumerables atenciones, enorme trabajo, cariñosísimos.
Gracias Iván, genial y... mágico.
Gracias Susana, siempre dispuesta (¿qué hay que hacer?)
Gracias Víctor, ¡qué apoyo!
Gracias Mario, im-presionante.
Gracias María, de corazón.
Gracias Paula, maravillosa. (Gracias Ana)
A quienes nos habéis seguido, gracias.
Buenas noches, especialmente a esas treinta y cuatro lunas vistas en CampaboñaR'09.