Un juego nocturno, “una aguja en un pajar”, puso el punto final a un memorable día de la familia, justamente después de disfrutar de una sesión de cine con la película “Madagascar 2”.
Del día nos quedamos con todo. Para empezar, un juego llamado pañuelo doble; desayuno sin diamantes pero con bizcochos y galletas; arreglo de habitaciones; momento de recibir a las familias, de irnos en tropel a la piscina, de darnos tropecientos chapuzones, de volver al albergue y compartir -más de doscientas personas- un almuerzo la mar de campestre. Se cantó tres veces ¡bingo! Y se dio paso a la fiesta de la tarde, donde no faltó el waca-waca ni otros bailes o bromas diversas. Todavía hubo tiempo para jugar en el prao de las cigüeñas, y mojarse un poco… Merendamos juntos y a las nueve de la noche les deseamos buen viaje a nuestros invitados.
Al venir del juego nocturno nos tomamos un vasín de leche y ahorita mismo se nos cierran los ojos contandoos esta agotadora jornada.